El Soleil Royal

El Soleil Royal

jueves, 26 de mayo de 2016

El primer forrado


Antes de revestir el casco con los listones, pasamos la lima sobre las cabezas de los clavos que aún sobresalen y sumergimos después los listones en agua tibia. Eliminamos con un paño el exceso de agua y colocamos el listón sobre el casco. Lo moldeamos con los dedos para que se adapte a la curvatura, ponemos cola en las zonas de contacto. Cuando el listón esté en la posición correcta, lo fijamos con clavos en las cuadernas con ayuda del clavador. 


Con el cúter, cortamos lo que sobra del listón que hemos fijado en la falsa quilla de proa. Tomamos como referencia el detalle de la fotografía, hay que dejar un espacio libre de 5 mm, en el que irá la roda.


Colocamos otro listón sobre la parte central del casco, siempre bajo el panel inferior de troneras. Usaremos cola de secado rápido.


Continuamos con dos hiladas mas de listones hasta pasar la última cuaderna. Clavamos las piezas en las zonas de contacto con las cuadernas. Las ajustamos con cuidado con el martillo para que las cabezas de los clavos queden bien introducidas en la superficie de la madera.


Utilizaremos la sierra para nivelar el último listón con el espejo de popa.


Aplicamos otro listón para forrar la parte inferior del panel de troneras del otro lado del casco.


Como se ve en la fotografía, hay que dejar un espacio de 5 mm para insertar la roda.


Situamos otro listón sobre el que hemos colocado en la fase anterior en la zona de la proa. Lo hacemos de manera que la junta entre los listones queden asimétricas. Primero ponemos la cola y después los clavos. Cortamos lo que sobre del listón para que quede nivelado con la falsa quilla de proa.


Forramos del mismo modo el otro lado, dejando libre el espacio de 5 mm para colocar más tarde la roda.


Continuamos colocando los listones de revestimiento. Colocamos los que faltan para concluir la segunda vuelta: empezamos por la proa en dirección a la popa, procurando no aplicar demasiada cola.


El extremo del listón situado en la popa debe sobrepasar la última cuaderna. Comprobamos que todos los elementos están unidos entre si.


Seguimos con el revestimiento, aplicando otro listón sobre la proa (dejaremos que sobresalga el extremo). Primero pegamos el listón, después lo fijamos con clavos y, para terminar, martilleamos para insertar las cabezas de los clavos en la madera.


Aplicamos mas listones en la sección central del casco.


Para finalizar la hilada, ponemos un listón a 5 mm de la cuaderna Nº 11.


Al colocar los listones que terminan en la proa, se debe dejar un espacio libre, en el que se instalara el codaste.


Antes de continuar con el resto de los listones, eliminamos con el cúter el excedente que tapa parcialmente las troneras de los cañones. Trabajaremos con cuidado, retirando pequeñas virutas del exceso de madera hasta recortar la forma exacta de la abertura.


Para acabar, pasamos una lima plana por las rebabas del corte.


En esta fotografía se puede observar el resultado obtenido tras colocar el revestimiento.


Continuamos con el revestimiento del casco, pegando y clavando un nuevo listón. Lo colocamos como indica la flecha roja de la fotografía, dejando que sobrepase ligeramente la proa.


Pegamos un listón entero detrás del que hemos puesto en el paso anterior. Proseguimos el revestimiento con un segmento de unos 80 mm.


Añadimos otro listón, que terminará después del espejo de popa. observa que a quedado un espacio libre en la zona de popa, mas adelante explicaremos cómo llenarlo.


Aplicamos otro listón desde la segunda cuaderna en dirección a la popa (para no equivocarnos, nos guiaremos por las flechas rojas de la fotografía).


Ponemos cola y colocamos dos listones más para terminar la fila hasta el espejo de popa.


Aplicamos otro listón y lo fijamos sobre el que enmarca las troneras. En la zona de proa apoyamos la parte final sobre el listón anterior, dejando un espacio libre que mas adelante taparemos.


Pegamos listones enteros, o trozos si es necesario, para completar la fila hasta sobrepasar la popa.


Se vuelve a empezar a partir de la proa y aplicamos otro listón, y lo fijamos con clavos. Proseguimos en dirección a la popa, añadiendo los listones necesarios hasta completar la hilada.


Cortamos el sobrante con el cúter, tanto en la zona de la falsa quilla como en la del espejo de popa.


Aplicamos el mismo número de listones en el otro lado y, como hemos hecho antes, los fijamos con clavos. Los colocamos de manera simétrica a los dispuestos en la proa y en la popa.


Sumergimos un listón en agua tibia para ablandarlo y evitar que se rompa. Esperamos unos minutos. Lo sacamos del agua y lo secamos con un paño. Lo colocamos sobre el casco en la posición correcta y lo sujetamos con unas pinzas para que tome la curvatura necesaria. Quitamos las pinzas y lo fijamos sobre el casco con cola de contacto: debe superponerse con los listones de madera del borde inferior y sobrepasar ligeramente la falsa quilla (flecha roja).


Cortamos las rebabas de los listones de madera en la zona de la falsa quilla, dejando un espacio de 5 mm. Utilizamos también el cúter para nivelar la altura con respecto a la cubierta del bauprés.


Retocamos con una lima las rebabas de los listones de madera hasta igualarlos lo máximo posible con la cubierta del bauprés. Lo haremos despacio y con cuidado para no rallar la superficie de la cubierta.


Seguimos colocando otro listón, fijándolo sólo con cola de contacto en la zonas señaladas por las flechas rojas.


Añadimos los listones necesarios para completar la tira hasta sobre pasar el espejo de popa. Luego, cortamos con el cúter lo que sobre a lo largo de la popa.


Cortamos y eliminamos el fragmento de madera que obstruya de manera parcial las troneras. Alisamos después con una lima la zona del corte. Para terminar, cortamos la tira pegada en la proa a la altura del mamparo.


Nos dedicamos ahora a la cobertura de los flancos. Aplicamos cola para pagar mas listones de madera sobre la hilada que colocamos en la última sesión de trabajo.


Completamos esta franja con un tercer listón de madera, que sobrepase el espejo de popa. Luego cortamos lo que sobresale con una sierra.


Seguimos colocando listones hasta llegar a la altura de la tercera hilera de troneras, con un cúter eliminamos todo lo que tape las troneras de los cañones.


Procedemos ahora al revestimiento del casco, subiendo hacia la cubierta. Aplicamos una hilada de listones desde la proa, como se ve en la fotografía. Utilizando siempre cola blanca de carpintero. Añadimos más listones hasta llegar a la zona de popa.


Pegamos dos listones encima del que acabamos de colocar para terminar el castillo de proa. Para revestir esta zona, utilizamos cola de secado rápido.


Igualamos la superficie de los listones con un cúter bien afilado. Después alisamos los cantos con una lima para que queden nivelados con el borde de la cuaderna.


Añadimos mas listones para prolongar la hilada hasta la popa. Adaptamos el listón al borde de la cuaderna con ayuda del cúter.


Cuando hayamos colocado mas de tres listones, debemos de haber alcanzado el nivel que señala la fotografía. 


Con una lima redonda, eliminamos la parte del listón que tapa parcialmente los dos agujeros del castillo de popa. Trabajaremos con mucho cuidado para no deformar las aberturas.


Ponemos otros cinco listones más encima de los que hemos colocado en los pasos anteriores. Comprobamos que hayan quedado perfectamente pegados y unidos entre sí. 


Continuamos añadiendo listones en el castillo de popa hasta sobrepasar el borde superior del borde de la cuaderna más alta.


Regresamos ahora al casco. Lo apoyamos en la superficie de trabajo y eliminamos con el cúter los sobrantes de los listones de madera, de forma que queden nivelados con las curvaturas de las falsas cuadernas.


Con una lima de grano medio igualamos el contorno de los listones de madera respecto a los elementos de unión entre el espejo de popa y la última cuaderna.


La cobertura del casco se encuentra ya en fase bastante avanzada.

jueves, 12 de mayo de 2016

El mascarón de proa: significado y evolución

Uno de los elementos más fascinantes de un gran velero de madera es el mascarón de proa. La figura, colocada en el extremo, queda fijada sólidamente en el vértice anterior del tajamar. Los orígenes de este componente se pierden en los tiempos más remotos de la historia naval. Numerosas representaciones de embarcaciones constatan, ya en la antigüedad, la presencia de decoraciones antropomórficas o zoomórficas, como enormes ojos pintados en cada uno de los lados de la proa.
En civilizaciones ajenas a las tradiciones grecorromanas o mediterráneas se encuentran costumbres similares; basta pensar en las esbeltas embarcaciones de los vikingos con cabezas de dragón, entre otros temas, como ornamento de sus proas. De hecho, el mascarón está ligado al mundo de la superstición, como señal de buen augurio. Se puede decir que representa la propia alma de la embarcación. Esta figura era un elemento específico de cada buque; no había normas al respecto y cada uno tenía su propia figura. Durante la época, era frecuente que se bautizaran los buques con nombres mitológicos o de personajes históricos, y que el mascarón de proa representara a la persona o dios elegido. Entre las fuentes de inspiración para la escultura destacaban la mitología y el Olimpo pagano, pero tampoco faltaban las figuras históricas, heráldicas, zoomórficas, fantásticas, épicas o literarias.
Los buques de mayor envergadura se decoraban con mascarones extremadamente elaborados, que podían encarnar una escena completa. Un bellísimo ejemplo es el buque inglés Royal William, cuyo mascarón de proa representa a Aquiles a caballo arrastrando el cuerpo de Héctor, muerto en combate frente a los muros de Troya.


IMAGEN 32

Realización y evolución

Los mascarones de los buques eran de madera y su elaboración se confiaba únicamente a talladores y escultores. Los carpinteros y otros obreros, por hábiles que fueran, no participaban en esta tarea.
Lo que se veía de la figura no era nunca la madera natural, puesto que a esta se le aplicaba un acabado con barnices de varios colores que, además de la función estética, también tenían la finalidad de proteger la figura de la sal y de los elementos atmosféricos. Los buques de más prestigio podían ser ornamentados con mascarones exclusivamente dorados, sin el uso de otros colores.
En este periodo, no se registran alteraciones significativas en el estilo de estos elementos, con excepción de los buques ingleses de primera línea: en la segunda mitad del siglo XVIII, los mascarones de proa clásicos fueron sustituidos por los blasones heráldicos de los soberanos. Se puede ver un ejemplo de este nuevo estilo en el célebre buque almirante Victory (ver Imagen 33, nº4). Curiosamente, la realización de los ornamentos de los buques barrocos del siglo XVIII no solo suponía un gasto desorbitado, sino que también hacía que los buques resultaran inútilmente pesados. Por este motivo, muchos comandantes no vacilaban en echar al mar las decoraciones cuando se encontraban en situaciones potencialmente peligrosas. Sin embargo, el mascarón de proa nunca era desechado debido a la gran importancia que tenía para el buque y para toda la tripulación.


IMAGEN 33